Los mercados esperaban que, luego de las elecciones en Alemania, Europa comenzara a avanzar imperturbablemente en esos tres frentes; pero los progresos siguen siendo más lentos que lo que el poder constituido desearía.
Los alemanes creen más en la austeridad fiscal, que una unión fiscal que temen seria intolerable para sus contribuyentes. Ángela Merkel triunfó en la elección, pero su principal aliado, “el partido liberal” quedó afuera del parlamento, lo cual la obliga a formar una nueva coalición con la socialdemocracia, quien se muestra a favor de una limitada mutualización de deudas o unión fiscal; y en contra de algunas medidas pro unión bancaria. Para ilustrar, la SD se opone a utilizar el MEDE (Mecanismo Europeo de Estabilidad-en inglés European Stability Mechanism o ESM-organismo intergubernamental creado por el Consejo Europeo en 2011, que funciona como un mecanismo permanente para la gestión de crisis y salvaguardia de la estabilidad financiera en la eurozona en su conjunto) para capitalizar directamente a bancos en problemas. Así las cosas, si EE.UU. no quiebra; Europa podría mostrar en 2014 un mediocre amesetamiento, manteniendo alto el desempleo, y sin perspectivas de crecimiento más firme en los próximos años. El potencial de crecimiento es aún muy bajo en la periferia europea, con poblaciones envejecidas y baja productividad, mientras que el crecimiento real se mantendrá seguramente entre “0%” y 1% en los próximos años.
Los niveles de deuda privada y pública, siguen siendo extremadamente altos y seguirán aumentando con respecto al PBI por su bajo o nulo crecimiento.
La sustentabilidad del escenario vigente no es obvia, y no veo ningún indicio que pueda defenderse ante los próximos conflictos sociales.

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