El domingo tenemos elecciones legislativas, como siempre, en la mitad del período presidencial. Las candidaturas y las coaliciones que competirán por el poder no ofrecen nada nuevo.
La política argentina no ha cambiado mucho estos años, se divide entre un oficialismo amado o azotado, y una oposición débil en propuestas y fraccionada como fuerza. El oficialismo hará cortesías dentro del partido justicialista y la oposición se debatirá entre el hedonismo de sus próceres, 6 minutos después de finalizados los comicios. Si algo caracteriza a la política argentina, es la dificultad de la oposición para enfrentar al peronismo. La situación de los demás en cambio, luce obvia:
En el Partido Justicialista convive un sector que responde a Cristina Fernández de Kirchner, y varias minorías que recorren el amplio espacio del movimiento nacional, que adoptará como siempre, el posicionamiento más conveniente.
En la UCR no se ve nada, la parte ávida de protagonismo liderada por Stolbizer, le pega al oficialismo y al ex oficialismo (Massa), viendo que este le quita participación. Los ex progresistas como Carrió se quedaron sin libreto, lucen híbridos (para la derecha son poco, para la izquierda son menos), comenzaran a perder peso 7 minutos después de los comicios. Carrió con UNEN-tercera variante en un lustro-, dejó para siempre el progresismo, porque ya no es funcional a su oportunismo político. El Partido Socialista, que tenía un líder como Binner se fue diluyendo.
El PRO siempre fue menos que la UCEDE, pero hoy esta en declive irreversible, paradójicamente lo sostiene el oficialismo capitalino que juega para “el anti peronismo visceral”. La izquierda argentina, como casi siempre se encuentra en una situación enigmática, el debate Zamora-Altamira fue patético.
Con este panorama, está claro que se repite el cuadro de siempre: “peronismo-anti peronismo”, llámalo como quieras. Las cacerolas de teflón, lo “anti” no perdura, una vez logrado el berrinche, la situación vuelve a la realidad. Carrió no tiene nada que ver con Pino Solanas, ni Prat Gay con Victoria Donda.
Las del domingo serán las clásicas elecciones de la década: “el FPV contra todos los que rugen”. La definición del futuro, como siempre, está en el entorno del peronismo. La alternativa es: amenguan los K y regresa un poco más el justicialismo que gira estratégicamente hacia el pragmatismo. Esto podría inspirar a Carrió a fundar otro nuevo partido, el sexto o séptimo que la contaría como militante en menos de 10 años, disputándole el record a la ex Tendencia Revolucionaria de la Juventud Peronista y Menemista, doña Patricia Bullrrich.
Se pone en marcha “todos unidos o separados triunfaremos”. El domingo todo pasa por el peronismo otra vez, algunos Frankensteins peronistas salieron del ropero y harán coalición con advenedizos Dráculas, lo asumo, a que negarlo.
El “anti peronismo” no es un conjunto homogéneo. Radicales, conservadores, socialistas y otros engendros, son la antigua Unión Democrática recargada, que solo se une para enfrentar al peronismo. Los peronistas le llaman “gorilas”, hoy versión “soldados del circulo rojo”. Cada uno tiene sus propios intereses, pero todos dependen del círculo rojo para “seguir participando”.
Escucho muy fuerte el rechazo a aceptar que el peronismo vuelva a ganar las elecciones, aun percibo el odio “filo peronismo” de Massa, hay mucha gente que dice que es “menos de lo mismo”.
Entonces UNEN, no es otra cosa que los “off siders”, son la dispersión unida; el partido de Miguel Del Sel que depende de Michetti, quien exterioriza grandes dificultades, representa una asombrosa promesa de superficialidad.
El peronismo es pragmático y veloz, para las próximas presidenciales instaló a Scioli en 2009-devenir natural y cronológico de su histórica evolución interna y de la demanda de un país conservador que se fatiga en el combate-. Yo veo que el peronismo en sus diferentes formatos, se las arregla; pero la oposición tiene que ponerse las pilas, 8 minutos después de cerrados los comicios.
@pablotigani
La política argentina no ha cambiado mucho estos años, se divide entre un oficialismo amado o azotado, y una oposición débil en propuestas y fraccionada como fuerza. El oficialismo hará cortesías dentro del partido justicialista y la oposición se debatirá entre el hedonismo de sus próceres, 6 minutos después de finalizados los comicios. Si algo caracteriza a la política argentina, es la dificultad de la oposición para enfrentar al peronismo. La situación de los demás en cambio, luce obvia:
En el Partido Justicialista convive un sector que responde a Cristina Fernández de Kirchner, y varias minorías que recorren el amplio espacio del movimiento nacional, que adoptará como siempre, el posicionamiento más conveniente.
En la UCR no se ve nada, la parte ávida de protagonismo liderada por Stolbizer, le pega al oficialismo y al ex oficialismo (Massa), viendo que este le quita participación. Los ex progresistas como Carrió se quedaron sin libreto, lucen híbridos (para la derecha son poco, para la izquierda son menos), comenzaran a perder peso 7 minutos después de los comicios. Carrió con UNEN-tercera variante en un lustro-, dejó para siempre el progresismo, porque ya no es funcional a su oportunismo político. El Partido Socialista, que tenía un líder como Binner se fue diluyendo.
El PRO siempre fue menos que la UCEDE, pero hoy esta en declive irreversible, paradójicamente lo sostiene el oficialismo capitalino que juega para “el anti peronismo visceral”. La izquierda argentina, como casi siempre se encuentra en una situación enigmática, el debate Zamora-Altamira fue patético.
Con este panorama, está claro que se repite el cuadro de siempre: “peronismo-anti peronismo”, llámalo como quieras. Las cacerolas de teflón, lo “anti” no perdura, una vez logrado el berrinche, la situación vuelve a la realidad. Carrió no tiene nada que ver con Pino Solanas, ni Prat Gay con Victoria Donda.
Las del domingo serán las clásicas elecciones de la década: “el FPV contra todos los que rugen”. La definición del futuro, como siempre, está en el entorno del peronismo. La alternativa es: amenguan los K y regresa un poco más el justicialismo que gira estratégicamente hacia el pragmatismo. Esto podría inspirar a Carrió a fundar otro nuevo partido, el sexto o séptimo que la contaría como militante en menos de 10 años, disputándole el record a la ex Tendencia Revolucionaria de la Juventud Peronista y Menemista, doña Patricia Bullrrich.
Se pone en marcha “todos unidos o separados triunfaremos”. El domingo todo pasa por el peronismo otra vez, algunos Frankensteins peronistas salieron del ropero y harán coalición con advenedizos Dráculas, lo asumo, a que negarlo.
El “anti peronismo” no es un conjunto homogéneo. Radicales, conservadores, socialistas y otros engendros, son la antigua Unión Democrática recargada, que solo se une para enfrentar al peronismo. Los peronistas le llaman “gorilas”, hoy versión “soldados del circulo rojo”. Cada uno tiene sus propios intereses, pero todos dependen del círculo rojo para “seguir participando”.
Escucho muy fuerte el rechazo a aceptar que el peronismo vuelva a ganar las elecciones, aun percibo el odio “filo peronismo” de Massa, hay mucha gente que dice que es “menos de lo mismo”.
Entonces UNEN, no es otra cosa que los “off siders”, son la dispersión unida; el partido de Miguel Del Sel que depende de Michetti, quien exterioriza grandes dificultades, representa una asombrosa promesa de superficialidad.
El peronismo es pragmático y veloz, para las próximas presidenciales instaló a Scioli en 2009-devenir natural y cronológico de su histórica evolución interna y de la demanda de un país conservador que se fatiga en el combate-. Yo veo que el peronismo en sus diferentes formatos, se las arregla; pero la oposición tiene que ponerse las pilas, 8 minutos después de cerrados los comicios.
@pablotigani
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