jueves, 12 de septiembre de 2013

Pablo Tigani: Pragmatismo para todos y todas (Copyright DIARIO R...

Lo digo categóricamente, entre 2012-2013 asistimos al mayor stress económico primero, y político después; desde la crisis de 2008-2009. Esta situación ha permitido demostrar nuevamente, un alto nivel de racionalidad económica-política, el que durante diez años ha desorientado a todos los contendientes, y mucho más ahora en esta “última apuesta”. Sabemos que las consecuencias de una exuberante demanda de divisas en la Argentina, ha volteado y/o desestabilizado presidentes, debido a la pérdida de popularidad o dificultando la gobernabilidad, obligándolos a adelantar las elecciones o entregando el poder en forma anticipada.

Frente a esta pulseada, en 2013 el gobierno viene adoptando algunas decisiones más enfocadas a la actual coyuntura que a la utopia, y es probable que esta actitud se mantenga hasta el final del mandato de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Entre las medidas económicas mas destacadas hay que mencionar que se subió el precio exportable del (barril) crudo, se ajustó el precio del gas natural adicional en boca de pozo y se decidió pagar por adelantado el 75% del subsidio con un aumento del gasto presupuestado de 2.870 millones de pesos.

Al firmarse el acuerdo con Chevron se permite ahora a las petroleras exportar el 20% de su producción sin pagar retenciones y disponer libremente de las divisas de dichas exportaciones. Se creó el Fideicomiso para devolverle las retenciones a los productores de trigo tras una pésima cosecha, se aplicó un importante ajuste en las tarifas de trenes y colectivos y se aumentó fuerte los precios de naftas y combustibles. Se liberó divisas para los exportadores, así que pueden pagar sus préstamos en el exterior; y por ultimo se cedió a Edenor y Edesur los ingresos cobrados por el “Programa de racionalización del uso de la energía”.

En el orden político, el CEO de YPF, Miguel Gallucio admitió el problemático déficit energético, mientras Insaurralde aceptó implícitamente que la inflación real es mayor a la del INDEC, a la vez que propuso bajar la edad de inimputabilidad penal. Berni dijo que la inseguridad es “palpable”; Scioli reemplazó a Casal por Granados. Se elevó el mínimo no imponible de ganancias salariales y monotributistas, y se subió los topes salariales para cobrar asignaciones familiares. Se envió al Congreso un proyecto de ley para gravar la compra/venta de títulos y acciones que no coticen en bolsa y los dividendos para compensar recursos por la suba del mínimo no imponible. Se reabrió el canje de deuda y se suspendió la Ley Cerrojo (razón por la cual la justicia estadounidense esgrimió falta de voluntad de pago). Se aceleró de manera significativa el ritmo de devaluación, y durante 2013 el BCRA comenzó a aplicar una política sustancialmente más moderada que hace un año, en términos de expansión monetaria.

Ante la obviedad de lo expuesto, un escenario pos elecciones en el cual el gobierno renueva el equipo económico no tiene probabilidad cero-por la implementación de un programa diferente al comenzado en 2011-, pero lo veo muy difícil.

Si se mantiene el rumbo económico, de igual modo el gobierno puede enviar a algunos miembros del equipo económico a las duchas. Sin embargo la historia dice que se debe pensar en un escenario pos elecciones en el que el gobierno “banca a full” a todo su gabinete. Las incorporaciones no parecen estar en la agenda; el estilo de gestión requiere un perfil de funcionario económico muy difícil de conseguir. En cualquier caso, creo que no se aceleran la tasa de inflación ni la brecha cambiaria, y no se resiente el nivel de actividad, en forma significativa. Veo una tasa de crecimiento de 4/5% en 2013, luego más moderada; con un nivel de inflación semejante al que ve Insaurralde. El único problema podría ser que habiendo dado semejante giro al pragmatismo peronista, las expectativas de los agentes económicos no se conformen.

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